ASSASSINS CREED III
Acción y aventuras de inmejorable casta para uno
de los videojuegos más redondos del año, y uno de los mejores de la actual
generación de consolas. La venganza se escribe con sangre en Assassin’s Creed
III.
En el prólogo vamos a encarnar a Haytham Kenway, un personaje aparentemente inconexo con la trama principal pero que más tarde se mostrará como piedra angular de ésta. El papel principal recae en Connor (Ratonhnhaké:ton en su idioma nativo), un nativo americano al que controlaremos durante distintas etapas de su vida, eventos determinantes mediante, desde la niñez hasta ser un adulto completamente formado y que se revela como un héroe carismático y brillante. De ver su tierra invadida, saqueada y sin todo lo que quería, dejándolo solo, sin más que su arco, su tomahawk y su instinto de supervivencia. Hasta que alguien le enseñó algo más que a ocultar su identidad bajo una capucha blanca; algo más que trepar por tejados sin ser visto; de matar sin dejar rastro. Le enseñó un credo, el de los Asesinos. Y le abrió las puertas de un grupo secreto que se convertiría en su vida.
Tiene lugar en la
América Colonial durante la Guerra de Independencia. Hay que aplaudir el
increíble trabajo de documentación que se ha realizado con el título, en el que
además de hechos históricos nos encontraremos con personajes de la talla de
Paul Revere, George Washington, Benjamin Franklin o Thomas Jefferson.
Todo este trabajo redunda en una mayor calidad
del, ya de por sí, soberbio guion que consigue una ambientación como pocas
veces hayamos visto en un juego de estas características, hasta el punto de
sentirnos parte de los comienzos de la revolución americana que acabó con la
independencia y nacimiento de Estados Unidos de América.
Durante nuestra andadura podremos visitar dos ciudades claves de la época, como fueron Boston y Nueva York; y además La Frontera, un vasto territorio de bosque, así como gran parte de la Costa Este en barco.
Las escenas marítimas son impactantes y también han disparado su
calidad otros elementos como la calidad de las texturas o el tratamiento de las
sombras. En lo tocante al sonido el lanzamiento también raya a una altura
extraordinaria.
La campaña es impactante, larga y atrapa desde el primer instante. Su guión es
muy bueno, su héroe memorable y los villanos son creíbles y a pesar de ser
despreciables y maquiavélicos tienen su punto creíble y apasionante.
La duración
puede estimarse en torno a las 20 horas si nos ceñimos sólo a las misiones
principales, pero lo genial de Assassin’s Creed III es perderse en su mundo,
ayudar a sus ciudadanos, participar de las batallas navales y tomar partido de
esa gigantesca guerra que se libró en el siglo XVIII en Norteamérica.
El
multijugador viene a completar con eficacia la oferta jugable del programa.
En general, podría decirse que se trata de un título muy completo y redondo.











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